
Peña Telera y la Sierra de la Partacua
Muro calcáreo vertical que domina las aguas de los embalses de Búbal y Lanuza.

Grandes embalses turquesa, crestas afiladas y tradición termal
Tomas capturadas en las horas extremas del día: cuando el granito absorbe el último destello solar y el hielo refleja los tonos crepusculares.

Muro calcáreo vertical que domina las aguas de los embalses de Búbal y Lanuza.

Sinfonía de ocres y dorados en los hayedos sagrados de Piedrafita.

Vapor y sosiego en un circo glaciar cerrado por tresmiles de granito.
El valle donde la Peña Foratata se alza sobre el embalse de Lanuza. Una combinación perfecta entre deportes de aventura, relajación en aguas termales y aldeas pirenaicas cuidadosamente preservadas.
El Valle de Tena despliega una geografía abierta y luminosa. Sus pueblos ribereños, con tejados a dos aguas rematados por chimeneas troncocónicas con espantabrujas tradicionales, custodian leyendas de pastores y viejos oficios montañeses.
Desde la quietud cristalina del Balneario de Panticosa, encajado en un circo glaciar entre cumbres de más de tres mil metros, hasta las tranquilas aguas de Lanuza donde reverbera el festival Pirineos Sur, el valle ofrece un equilibrio magistral entre naturaleza agreste y descanso reparador.
«La montaña no concede atajos: recompensa únicamente la paciencia, el silencio y la mirada atenta ante la roca viva.»
— Cuaderno de Campo Pirenaico · Archivo Spirineus